domingo, 10 de noviembre de 2013

Arrepentimiento de ciertos párrafos mal agradecidos, pecando de ignorante

Me he leído y re leído tantas veces, que me pierdo.
Y me arrepiento de tantas palabras mal escritas y dichas, aunque ya no digo.
Me descubrí hablando de Dios, casi creyendo en él, me avergoncé.
Debo haber estado desesperada de compasión,
que me deje llevar por la creencia más ignorante y desolada, Dios.
Sin jurarle amor y respeto, lo nombre un par de veces,
entregándole absurdos y precarios simbolismos,
como sólo un católico miedoso lo hace.
Me arrepiento de mi ignorancia incorrecta.
Vuelvo a las blasfemias que aprendí de niña, de mi misma.
Canto a la belleza de sólo creer en los hechos, en los ocurrentes y desgraciados hechos.
Me avergüenzo de la desolada idea de nombrar a un "ser supremo",
entregando ciertos respetos banales, de señora de junta vecinal,
de la tía que guarda una foto del "Halcón de Chicureo"
y le prende velitas al anochecer.
No me convertiré en anciana que construye altares de vírgenes del Carmen.

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