Espacios sin sentido que combinan lo inmenso con lo intangible,
se buscan en deseo y dolor,
crean amistades falsas e hipócritas
pero se enamoran de la forma y argumentan tener el sabor jamás consumido.
Tendencias inescrupulosas te abandonan a la suerte de la olla
y te dejan pidiendo más,
pero te dejan.
No se arrepiente de la soledad, no quiere compañia
pero por las tardes pide amigos que lo sujeten mientras mira con desconsuelo el sol esconderse en el mar.
El sol no está solo, tampoco el mar.
La mezcla de cuerpos sudados y hostigados,
violaciones desmesurada, miedo constante.
Agresiones sin sentido, masturbaciones ocultas, piedad sin religión, sin prójimo, sin virgen ni ángel.
Nadie te escucha, te maltratan y nadie lo sabe.
Te abandonan, te entierran, enjaulan y golpean, pero sonríes y culminas tu día con un rezo de rodillas frente a tu propia cruz.
Agradecido soy de que por mí, tú existas.
lunes, 8 de mayo de 2017
Hola Doña Muerte
Cuál placer sentimos cuando respiramos al salir de nuestras cuevas,
Le sonreímos con cierta cautela esperando no ser vistos por ella, no queremos ser sacados a la pizarra, expuestos, observados, analizados y criticados.
no sentimos miedo, a veces ni siquiera placer,
nos cobijamos en que la vida es la rutina sencilla que vivimos a diario.
Cuál fortuna tenemos al ver todos los días las caras repetidas de nuestros amigos y parientes.
Lo tenemos todo pero no es suficiente.
Cuándo esperas poder saludar a la muerte, teniendo miedo de ella.
Le sonreímos con cierta cautela esperando no ser vistos por ella, no queremos ser sacados a la pizarra, expuestos, observados, analizados y criticados.
Le tenemos pavor a la muerte, pero ésta nos guiña el ojo coqueta y segura.
A veces te conquista, otras veces nos olvida y abandona.
Mujer sin corazón es la muerte, o será un hombre?
Yo te saludo Doña, te respeto pero no te temo.
No tengo ganas de pasear contigo todavía y sé que eso no te importa,
porque cuando quieres jugar a las pilladas eres la primera en posicionarte,
o es que muchos nos escondemos y confundimos el juego, esperando que cuentes hasta diez
para salvarnos y quizás recordar a todos los compañeros que esperanzados se agazapan con miedo a no ser vistos.
Yo no sé qué hacer contigo Doña Muerte, ya pasaste y te has llevado a algunos contigo,
es que dime, sigues aquí esperando por mi o es sólo que tu aroma ha quedado para que no olvidemos que pronto puedes volver?
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