sábado, 18 de julio de 2009

Basura


Me retuerzo por las gotas de alcohol que quiero beber. Me nublo completa esperando abrir la botella, beber al seco y olvidar mis penas en blanco y negro.
He descubierto en silencio, que no soy nadie, que tengo la mente aislada.
No pienso, ni vivo sin pensar en ti. Que nos hemos vuelto unos desconocidos alcoholicos, detenidos en alguna absurda calle, que no es tuya ni mia. Nos besamos a escondidad.
¿A escondidas de quién? Nosé tú me dices que no quieren que piensen mal.
Ni siquiera pienso yo.
¿Tengo mente?
Quizás la he perdido entre tanto alcohol y polvo blanco, encantador polvo.
¿Echemonos un polvo?
Basura, ya ni me quieres.

He olvidado, como cada noche, que soy hija de alguien.
Que supuestamente hay un par de padres que piensan en mi.
¡Pamplinas!
Soy una hija de la calle, una hija de puta o de perra. Hija de la mierda.

Te ries de mi, pero no entiendes.
Me besas a escondidas, yo ni siquiera quería.
Me dices que quieres estar conmigo, me acorralas en alguna reja de alguna calle.
Los demás caminan a casa y tú me miras a los ojos como siempre lo haces.
A veces creo que me olvidas, por eso aparezco para que me recuerdes.
A veces me llamas por mi nombre, otras veces recuerdas hasta lo más mínimo mio.
Pero no olvidas tratarme como una basura. Y me atrae.

Soy una maldita basura, atolondrada.
Que no tiene sexo por las noches, que se te toca insanamente.

Tarada y desocupada, que olvidó el pasado que no vivirá jamás.
Lo que fui antes, lo fui. Hoy me niego a ser lo que antes dí
Hoy soy una basura enamorada de ti.

Me retuerzo entre los muebles buscando una gota de alcohol para beber, sudo desesperada.
Me esfuerzo un poco con sonrisas suaves para obtener mis ganancias, beber con los amigos y sentirme un poco más llena que el de más allá.

No creo en la tristeza.

domingo, 5 de julio de 2009

Las noches eternamente enfermas


Tengo voces en mi cabeza que me inundan de ideas vagas y dolorosas. Dudo de la verdad, de mi verdad, la que me cree mientras crecía. He olvidado como fui, como actué, cómo viví por tanto tiempo. ¿Amé alguna vez? ahora no lo puedo hacer.

Son fantasmas que me consumen el ser. Me manipulan. En las noches, al cerrar los ojos, aparecen como extraños seres; van desde mis pies hasta el cerebro, me mueven el cuerpo, me rodan el cerebro, me tiritan en los ojos, me hacen hablar y escupir mierda. Tengo fantasmas ocultos, que me han gobernado la mente. Mi cuerpo es inseguro, al estar despierta soy insegura. Cuando duermo aparecen mis vidas, todas las que he vivido, las que viviré y las que no.

Tengo miedo de salir, de encontrarme con gente, de divagar sobre mundos extraños, besar hombres, consumirme en las drogas y fiscalizar alcohol.

Permuto mis vidas por una sola. Tengo miedo de tantas mujeres y hombres que se han instalado en mi mente. Quizás siempre han estado y ahora las oigo. Me he vuelto escazamente paranoica.

Basura de mente, que me hace apretar los dientes, gritar de furia, golpearme contra las paredes en las noches de insomnio, me hagarro el pelo, me lo tironeo como si no fuera mio, balbuceo palabras desconocidas, garabatos grotescos sobre mi, me golpeo el cuerpo. Y nadie lo sabe. A veces me escupo.

Hay veces que busco un poco de vino o algo de alcohol para introducir sueño. Me fumo un pito bien enrolado mientras busco alguna luna por mi ventana. Quemo un cigarro a obscuras de la gente, de mi madre, de mi misma. Lloro pensando en la vida, en lo injusta, lo desafiante y mentirosa, en lo extraña, en como me ha vuelto. Estoy cansada.

El próximo mes, olvidaré a los fantasmas. Quizás se renueven.

miércoles, 1 de julio de 2009

Sexo


En la cama nos lamemos la piel, nos besamos en la boca, nos miramos el iris. Humeda, estás. Me humedeces el cuerpo, el pelo, las manos y los pies. Me excitas, me tientas. Me tienes en tus redes y me frotas. Oh! Dios no dejes que no la ame. Es sencillamente peligrosa y es tan mujer como yo.

Estamos en la cama y me tocas brutamente. Recorres con tus manos mis senos, como si fueras pequeñi y necesitaras de la teta de tu madre. Me succionas la leche que no hay. Molesta. Intentas exitarme con tus gémidos desesperados. Me frotas el entrepiernas. Duele. Duele una vez más. Tus dedos me hacen doler más que tu pene. ¿Qué pene? si pareciera que no tuvieras.

Me estimulo pensando en tu boca, tu boca dulce y tímida. ¿Cómo me tocarías si estuvieras a mi lado? ¿tendrás la piel suave?. Cierro los ojos y veo tus tiernas nalgas, saltan en mi imaginación, te veo correr por la playa desnuda. Me vengo. Aún no, por favor. Quiero tocarte, tocarte como nadie lo ha hecho alguna vez. Besarte el cuello, recorrer tu cuerpo en pelota. Que me toques, me masturbes, me la chupes. Me vengo. Estoy por hacerlo. Tú tan tierna y niña. Tan rica. Me vengo. Quiero penetrarte hasta que grites, hasta que me pidas que pare. Hacertelo hasta no poder más. Me vengo, por la chucha! Y no estás aquí. Mierda, me vengo.

Quiero un hombre. El que sea. Quiero un hombre, no importa quién. Quiero un hombre que me toqué, sin importar su belleza. Un hombre que me bese el cuerpo completo, qué más da si es casado. Quiero un hombre que me penetre, que se sienta dentro de mi. Quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre. Lo quiero hoy y aquí. Un hombre.

Nos escuchan, nos ven, nos sienten. Saben que estamos aquí, tramando sexo. Me coqueteas. Yo también lo hago. Me tocas la pierna bajo la mesa. Te toco sobre el pantalón, y lo siento duro. Esperas por mi. Las horas no pasan. Me acaloro. Me miras tentándome. Somo compañeros, tienes polola. El mio está lejos, pero quiero hacerlo contigo. Nos han notado que jugamos. Haz metido tu mano bajo mi falda. Quiero gritar. Tus manos son como las de mi papá. Siento culpa. Me tocas. Te toco. No lo dejes de hacer jamás. Mañana me volveré a sentar junto a ti.