domingo, 29 de abril de 2012

Corazón, te espero en cada trago, en cada cigarro que fumo, ni siquiera puedo representar las ganas que tengo de escribirte, escribir como si las palabras fuera aire que succiono y que rechazo al mismo tiempo, y es que uno palabras sin acordes ni ritmos, es que odio las rimas, la moral y el ritmo sintético de la música.

Quiero escuchar tu mano pasar por mi pelo.
Me he dado cuenta que la vida nunca es eterna, y  le tengo miedo a la muerte. Respeto.
Pero al final, todo se muere, se muere el amor, la familia, la gente, las plantas, las mascotas.
Mataron la mano.
Mataron el amor, o lo maté yo?
Mezcle frutas dulces y amargas, ácidas, sin pensar en la consecuencia.
Terminaron saliendo de mi cuerpo, agonizantes, lanzadas por la cañeria.

Puto amor disfrazado de cúpido, vas y matas corazones, los clavas, los haces bailar y cuando menos lo piensan son acuchillados, arrebatados.