no sentimos miedo, a veces ni siquiera placer,
nos cobijamos en que la vida es la rutina sencilla que vivimos a diario.
Cuál fortuna tenemos al ver todos los días las caras repetidas de nuestros amigos y parientes.
Lo tenemos todo pero no es suficiente.
Cuándo esperas poder saludar a la muerte, teniendo miedo de ella.
Le sonreímos con cierta cautela esperando no ser vistos por ella, no queremos ser sacados a la pizarra, expuestos, observados, analizados y criticados.
Le tenemos pavor a la muerte, pero ésta nos guiña el ojo coqueta y segura.
A veces te conquista, otras veces nos olvida y abandona.
Mujer sin corazón es la muerte, o será un hombre?
Yo te saludo Doña, te respeto pero no te temo.
No tengo ganas de pasear contigo todavía y sé que eso no te importa,
porque cuando quieres jugar a las pilladas eres la primera en posicionarte,
o es que muchos nos escondemos y confundimos el juego, esperando que cuentes hasta diez
para salvarnos y quizás recordar a todos los compañeros que esperanzados se agazapan con miedo a no ser vistos.
Yo no sé qué hacer contigo Doña Muerte, ya pasaste y te has llevado a algunos contigo,
es que dime, sigues aquí esperando por mi o es sólo que tu aroma ha quedado para que no olvidemos que pronto puedes volver?
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