Me retuerzo por las gotas de alcohol que quiero beber. Me nublo completa esperando abrir la botella, beber al seco y olvidar mis penas en blanco y negro.
He descubierto en silencio, que no soy nadie, que tengo la mente aislada.
No pienso, ni vivo sin pensar en ti. Que nos hemos vuelto unos desconocidos alcoholicos, detenidos en alguna absurda calle, que no es tuya ni mia. Nos besamos a escondidad.
¿A escondidas de quién? Nosé tú me dices que no quieren que piensen mal.
Ni siquiera pienso yo.
¿Tengo mente?
Quizás la he perdido entre tanto alcohol y polvo blanco, encantador polvo.
¿Echemonos un polvo?
Basura, ya ni me quieres.
He olvidado, como cada noche, que soy hija de alguien.
Que supuestamente hay un par de padres que piensan en mi.
¡Pamplinas!
Soy una hija de la calle, una hija de puta o de perra. Hija de la mierda.
Te ries de mi, pero no entiendes.
Me besas a escondidas, yo ni siquiera quería.
Me dices que quieres estar conmigo, me acorralas en alguna reja de alguna calle.
Los demás caminan a casa y tú me miras a los ojos como siempre lo haces.
A veces creo que me olvidas, por eso aparezco para que me recuerdes.
A veces me llamas por mi nombre, otras veces recuerdas hasta lo más mínimo mio.
Pero no olvidas tratarme como una basura. Y me atrae.
Soy una maldita basura, atolondrada.
Que no tiene sexo por las noches, que se te toca insanamente.
Tarada y desocupada, que olvidó el pasado que no vivirá jamás.
Lo que fui antes, lo fui. Hoy me niego a ser lo que antes dí
Hoy soy una basura enamorada de ti.
Me retuerzo entre los muebles buscando una gota de alcohol para beber, sudo desesperada.
Me esfuerzo un poco con sonrisas suaves para obtener mis ganancias, beber con los amigos y sentirme un poco más llena que el de más allá.
No creo en la tristeza.
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