domingo, 29 de abril de 2012

Me he dado cuenta que la vida nunca es eterna, y  le tengo miedo a la muerte. Respeto.
Pero al final, todo se muere, se muere el amor, la familia, la gente, las plantas, las mascotas.
Mataron la mano.
Mataron el amor, o lo maté yo?
Mezcle frutas dulces y amargas, ácidas, sin pensar en la consecuencia.
Terminaron saliendo de mi cuerpo, agonizantes, lanzadas por la cañeria.

Puto amor disfrazado de cúpido, vas y matas corazones, los clavas, los haces bailar y cuando menos lo piensan son acuchillados, arrebatados.

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