Corazón, te espero en cada trago, en cada cigarro que fumo, ni siquiera puedo representar las ganas que tengo de escribirte, escribir como si las palabras fuera aire que succiono y que rechazo al mismo tiempo, y es que uno palabras sin acordes ni ritmos, es que odio las rimas, la moral y el ritmo sintético de la música.
Quiero escuchar tu mano pasar por mi pelo.
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