jueves, 7 de mayo de 2009

Hamburguesas americanas



Carne picada, un huevo mediano, dos cucharadas soperas de avena, una cucharada sopera de aceite (la marca que más le acomode al bol$illo), cuatros dientes de ajo, un poco de perejil, sal, pimientas, orágano a gusto. Un rico pan acompañado por queso o tomate y lechuga o todo junto más esa verdosa palta... y pa' dentro mierda!


Pero yo no como carne, lo decidí hace algún tiempo atrás viendo esos videos crueles en donde el hombre se siente superior y la necesidad de poder matar a su gusto a un animal y además ganar dinero, me hizo sentir compasión y no ingerir más carne en dónde sólo recibo la angustiosa y fea muerte de una pobre vaca escualida y de pollos atormentados con trozos sobrantes de otro de su especie o de un pobre cerdo encerrado en una jaula casi más pequeña que él. Pobres animales. Entonces vi, a Mr. Obama; el presidente que todo el mundo quiere tener, con las mejores soluciones, ideas, humor, vestimenta, actitud, la mejor esposa e hijas que existen. Lo vi, "zampándose" una hamburguesa en su horario libre con otro de su especie, bueno una especie más pequeña, algo así como un senador o diputado con tanto poder como él en USA. Se daban unos momentos para almorzar esos trozos de carne molida en pan. ¡Qué hombre más común es éste Obama! hasta Chavez lo adora, le regala libros, le da su tiempo y se rién como buenos amigos triunfadores que lograron derrotar al más témido de la jungla, a uno peor que la peste bubónica o que la misma influenza humana junto a las otras pestes escalofriantes; Don Bush.


¿Será de confiar Barack Obama? no lo sé, en estos tiempos de post modernismo, en el que sólo importa el hombre como individuo, me lo podría pasar por cualquier parte, pero no. Lo pienso, lo cuestiono y lo observo. Veo sus fotos esperanzadoras, leo sus entrevistas y sus comentarios. Da miedo, es seguro y cercano a la gente. Pero ¿Puede existir algo tan bueno? después de tanto años de presidente inservibles y traicioneros, que venga un hombre color a cambiarlo todo y ser amigos de quienes a nadie le importaba... ah! me deslumbro ante tanta maravilla, y vuelvo a cuestionar. Es mejor dejar a "Obamin", como lo suelo llamar entre amigos, con sus hamburguesas americanas y la carne molida con sufrimiento, el mismo que tuvieron miles de hombres en el oriente, el mismo dolor de días interminables para los soldados americanos, para sus familias. Es estadounidense, no tengo porqué confiar en él, sólo espero que me impresione como presidente, y no intentando ser un hombre común en el poder. Por que aquellos no existen, ni existiran.

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