
Tengo una cabeza loca que no deja de pensar, que no me deja seguir con la vida, que no me permite respirar. Tengo una cabeza loca que quiere cumplir sueños y anhelos, que se siente sola por las noches, que llora cuando extraña al que no ha visto desde hace tiempo, con él que ya no conversa de sus vidas. Una cabeza loca que desea, siempre, volver segundos atrás. Tengo ideas basuras, un poco obscuras o un tanto superficiales. No leo de artistas ni tampoco de escritores, leo lo que quiero y esta cabeza que no se detiene jamás.
Esta cabeza loca no tiene corazón, no perdona lo olvidado ni olvida al que jugo mal. Tengo esta cabeza loca que se detiene cada vez que tiene miedo, se paraliza, se ahoga, no grita y se desespera. Esta cabeza loca que no deja de creer que vive en un mundo predeterminado, que no es capaz de pensar por si mismo. Tengo una cabeza que cree que el amor ya paso y no se dio cuenta, una cabeza que no tuvo papá presente ni un reemplazo de él, que sufre entre las sabanas esperando curar las heridas que se quedaran vivas y abiertas mientras la gente pasa sin darse cuenta. Llevo una cabeza sobre mis hombros que tiene un saco de ideas que cuestionan la sociedad retrograda en donde vino a caer; en donde vino, vino a beber entre las calles sucias y solas.
Me cayo una cabeza loca que dice tu nombre en los sueños y cada vez que llamas y estás lejos; esta cabeza te espera.
Esta cabeza que cree que necesita libros para aclarar las peliculas que no vio, la música que no escuchó, la guitarra que no tocó, la coreografía que no aprendió y el lento que no bailó. Está cabeza que fuma cigarros sin parar, pitos escalofriantes que la ayudan a dudar. A dudar de mi más que de ti y lo demás. Está cabeza que decidió pensar por si sola esta noche de noticia, de noticia descrita en ideas vagas que la cabeza loca volvió a olvidar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario