miércoles, 22 de septiembre de 2010


Tengo el corazón agotado de tanto escuchar, ver y sentir cosas que olvidaría al instante,
tengo ganas de correr tan lejos de esta ciudad, que llevo a cuestas como vieja inválida.
Y es que el tiempo ha cambiado, y yo con él.
He visto el calor desaparecer por un frio de playa costera, el sol ocultarse entre las nubes obscuras del cielo nortino.
Y yo aún aquí, sentada bajo mi techo, que tanto detesto.

Tengo miedo de volverme loca y que los demonios que en mi viven, aparezcan desde mis cabellos cortos y mis ojos pequeños,
y quemen a los que amo por el maldito odio que ha ido creciendo durante años, veíntitres, para ser exacta.

Nada está bien, nada.
He finjido sonreír por dentro, mirar mis células, neuronas y organos, y he intentado convencerlos de que todo va bien aquí, pero no es cierto. He mentido.
He ocultado verdades para no hacer daño. Me he callado y he experimentado la actuación innumerables veces, para parecer lo que ellos quieren ver.

Es afuera, mi realidad.
Ahí estoy, de pié, observando el mundo pasar ante mis ojos cáfes.
Y esto soy.
Un río ahogado, cariño, ahogado en culpas y temores, que con las luces se camufla y baila, como niña sin padres.
Y pareciera que supiera más de lo que aparento.

domingo, 30 de mayo de 2010


¿Cómo los pájaritos hacen caquita?
¿cómo los pajaritos hacen pipí?
¿cómo lo hacen los pecesitos para respirar abajo del mar?
¿porqué los perros no hablan?
¿los ratones sólo comen quesito?
¿porqué yo soy una niña?
¿porqué el se viste de mujer si es niño?
¿puedo tomar una nube con mi mano?
¿qué son las estrellas?
¿te acuerdas de mi ahora que no estoy?

Pero si me dijiste que podía quedarme en tu casa

Entre a tu cama con los pies helados, afuera estaba nublado y ya estaba de día,
nublado por que era madrugada y frio porque era madrugada.
Acurruqué mi cuerpo pálido de frio junto al tuyo,
tan tibio y perfecto.
Al acercar las patitas de empanada que me llevan a caminar por tu ciudad,
corriste los tuyos, flacos y buenosmozos, tiritaste como niñita violada.

Te dije suavemente, con olor a ron añejo bebido vaso a vaso en una fiesta a la vuelta,
"tranquilito, mi amor, es que tengo mucho frio, abrigueme las patitas".
Usé el tono que tanto te gusta cuando regaloneamos en las tardes de pololeo quinceañero,
ése que suena como enfermo mental que aún no sabe que es adulto.

Así me acerqué suavecito, pero tú te enojaste, me insultaste como si fuera un hueón cualquiera,
algunos de ésos con los que te juntas cuando no estás conmigo.

Me enojé, es cierto, pero es que el ron añejo y el frio, y tu maldito humor me sacaron de quisio.
Te mandé a que te devolvierás a la concha de tu madre, a la cual le dije puta porqué eres su hijo.

Ay maricón, que me da rabia tu estilo, tus pantalones sueltos y siempre usados hasta la mitad de tu poto, que además es pequeño.
Y esas poleras con dibujos que nadie conoce, maquero como tú solo y no tienes ni uno, un peso.
No quiero nombrar tus zapatillas, pero ya lo dije, son tan grandes e inútiles por que tú nunca te haz subido a una tabla con ruedas.
Ay maricón, maldito huevón insensible y egoista, si Paquita la del barrio te conociera te escribiría una canción mientras te saca los pelos que dices llamarlos bigotes.
Ay hueón maraco, y ese pelo que parece nido de pájaros con piojos, así como las palomas sin patas y tuertas que andan en la plaza.

Me pusé los zapatos, tenía los pies fríos por que aún era madrugada.
Media ebria, te pegue un combo en la espalda, y mientras corria escaleras abajo te oí toser ahogado, no me importo porqué te olvidaste quien era yo.

martes, 18 de mayo de 2010

El rojo del ojo


Tengo un ojo hinchao, y duele de color rojo,
le otro lo mira triste pidiendole que por favor no siga la luz,
el rojo no tiene fuerzas para darle esperanzas a su amigo urgido.

Duele, duele, duele como si quisera salir su alma,
si, su alma de ojo.
Mi ojo izquierdo tiene una vida completamente distinta a la del derecho,
y eso que son ojos.
Me arde dolor rojo, tiene furia y más furia por sentirse adolorido,
pues arde peor que fuego de cocina.

Resiste ojo, no es hora de nublarse, date un respiro,
piensa en quien amas, que sería si...
piensa en mi sin ti, piensa en el ojo derecho sin ti.
Quedará un vacio, y un feo y oscuro vacio sin ti.

domingo, 11 de abril de 2010



Tirita la piel, cada vez que la visto con ropajes de niñita.

Soberana Inconcienca

Recuerdos malditos, avientándome en la cabeza, los siento chocar contra mi cuesca.
¿Y los miedo? siempre, siempre, siempre me persiguen, fue tan así, que construí un muro debil y fatídico, arrancando de ellos, me tropecé una y mil veces.

Y aquí estoy, temblando otra vez, se acercan de a poco, susurrandome lenguajes extraños, caricias pasadas, olores distintos, gente olvidada.

Y ¿mi actitud? ¿qué actitud? me he vuelto bicho asqueroso, arrancando desde la basura de los demás, dando vueltas en mi alcoholismo renegado y oculto.

Estoy en fiesta y ellos se acerca recordandome que más tarde me harán trizas el corazón.
Muevo la cabeza dejándolos escapar, pero vuelven una y otra vez.

Las madres me lloran, rogandome ser una buena hija, y corro despavorida entre malezas y botellas, entre amigos y hermanos.
Las madres me persiguen con sangre en los ojos, una mujer vestida de virgen me mira y me deja esconderme entre sus ropajes, me oculta.

Tengo tanto miedo que no puedo evitar temblar, el cuerpo me duele y me desespera estar encerrada en él, lo quiero matar. Lo repudio!

jueves, 1 de abril de 2010


Hay días en los que desaparece tu esencia, como esos perfumes exquisitos que el viento se lleva,
hay días en los que no recuerdo tu agonía en la vida,
hay otros en los que mi corazón tiembla, palpitando mi pecho queriendo salir de mi, porque no estás.

Bailabas entre mis ganas de ser otro, de detener el tiempo, que no hubieran distancias, que te quedaras a mi lado para mirar el cielo desde arriba.

Te fuiste y me pregunté si me recordarías, y lo hiciste.
Te fuiste y una parte de mi, se olvido de ti.

No hay concoordancia entre esto y lo que somos.
En este texto tan vacio te quiero traer a mi vida, inscribirte en mis ramos, dejarte aqui dentro.