y se puso la cabeza a dar vueltas en rinconces hinóspitos de la cabeza, a colocar ideas y sacar proyectos, a críticar los pensamiento pecaminosos que por esos tiempos daban vuelta y tentaban hasta al más sabio.
Esta cabeza me da miedo, me enmudece en nostalgias y temores, cuando más segura de las ideas estoy, viene y me plantea mil más, ni siqiera puedo controlar el cuerpo, que se rebela a grito desesperado de tanto cuestionamiento cebolla que en estos tiempos se han creído la muerte y me rondan como quinceañera enamorada.
Quiero correr y dejar atrás la mente y el corazón, que juntos son como una gran explosión, y así con los versos y los besos; me caen lagrimas de amor.
Del amor que siento por ti, del corazón que salta cuando te ve o te escucha, del corazón enamorado y traicinero. Convertí mis palabras de amor en miedo, te los dibujé, escribí y canté.. Qué horrible sensación de soledad viene llegando con la marea, antes en tiempos como estos de sol y frío te daba besos, ahora sólo te pienso.
sábado, 5 de mayo de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
Corazón, te espero en cada trago, en cada cigarro que fumo, ni siquiera puedo representar las ganas que tengo de escribirte, escribir como si las palabras fuera aire que succiono y que rechazo al mismo tiempo, y es que uno palabras sin acordes ni ritmos, es que odio las rimas, la moral y el ritmo sintético de la música.
Quiero escuchar tu mano pasar por mi pelo.
Quiero escuchar tu mano pasar por mi pelo.
Me he dado cuenta que la vida nunca es eterna, y le tengo miedo a la muerte. Respeto.
Pero al final, todo se muere, se muere el amor, la familia, la gente, las plantas, las mascotas.
Mataron la mano.
Mataron el amor, o lo maté yo?
Mezcle frutas dulces y amargas, ácidas, sin pensar en la consecuencia.
Terminaron saliendo de mi cuerpo, agonizantes, lanzadas por la cañeria.
Puto amor disfrazado de cúpido, vas y matas corazones, los clavas, los haces bailar y cuando menos lo piensan son acuchillados, arrebatados.
Pero al final, todo se muere, se muere el amor, la familia, la gente, las plantas, las mascotas.
Mataron la mano.
Mataron el amor, o lo maté yo?
Mezcle frutas dulces y amargas, ácidas, sin pensar en la consecuencia.
Terminaron saliendo de mi cuerpo, agonizantes, lanzadas por la cañeria.
Puto amor disfrazado de cúpido, vas y matas corazones, los clavas, los haces bailar y cuando menos lo piensan son acuchillados, arrebatados.
miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tengo el corazón agotado de tanto escuchar, ver y sentir cosas que olvidaría al instante,
tengo ganas de correr tan lejos de esta ciudad, que llevo a cuestas como vieja inválida.
Y es que el tiempo ha cambiado, y yo con él.
He visto el calor desaparecer por un frio de playa costera, el sol ocultarse entre las nubes obscuras del cielo nortino.
Y yo aún aquí, sentada bajo mi techo, que tanto detesto.
Tengo miedo de volverme loca y que los demonios que en mi viven, aparezcan desde mis cabellos cortos y mis ojos pequeños,
y quemen a los que amo por el maldito odio que ha ido creciendo durante años, veíntitres, para ser exacta.
Nada está bien, nada.
He finjido sonreír por dentro, mirar mis células, neuronas y organos, y he intentado convencerlos de que todo va bien aquí, pero no es cierto. He mentido.
He ocultado verdades para no hacer daño. Me he callado y he experimentado la actuación innumerables veces, para parecer lo que ellos quieren ver.
Es afuera, mi realidad.
Ahí estoy, de pié, observando el mundo pasar ante mis ojos cáfes.
Y esto soy.
Un río ahogado, cariño, ahogado en culpas y temores, que con las luces se camufla y baila, como niña sin padres.
Y pareciera que supiera más de lo que aparento.
domingo, 30 de mayo de 2010

¿Cómo los pájaritos hacen caquita?
¿cómo los pajaritos hacen pipí?
¿cómo lo hacen los pecesitos para respirar abajo del mar?
¿porqué los perros no hablan?
¿los ratones sólo comen quesito?
¿porqué yo soy una niña?
¿porqué el se viste de mujer si es niño?
¿puedo tomar una nube con mi mano?
¿qué son las estrellas?
¿te acuerdas de mi ahora que no estoy?
Pero si me dijiste que podía quedarme en tu casa
Entre a tu cama con los pies helados, afuera estaba nublado y ya estaba de día,
nublado por que era madrugada y frio porque era madrugada.
Acurruqué mi cuerpo pálido de frio junto al tuyo,
tan tibio y perfecto.
Al acercar las patitas de empanada que me llevan a caminar por tu ciudad,
corriste los tuyos, flacos y buenosmozos, tiritaste como niñita violada.
Te dije suavemente, con olor a ron añejo bebido vaso a vaso en una fiesta a la vuelta,
"tranquilito, mi amor, es que tengo mucho frio, abrigueme las patitas".
Usé el tono que tanto te gusta cuando regaloneamos en las tardes de pololeo quinceañero,
ése que suena como enfermo mental que aún no sabe que es adulto.
Así me acerqué suavecito, pero tú te enojaste, me insultaste como si fuera un hueón cualquiera,
algunos de ésos con los que te juntas cuando no estás conmigo.
Me enojé, es cierto, pero es que el ron añejo y el frio, y tu maldito humor me sacaron de quisio.
Te mandé a que te devolvierás a la concha de tu madre, a la cual le dije puta porqué eres su hijo.
Ay maricón, que me da rabia tu estilo, tus pantalones sueltos y siempre usados hasta la mitad de tu poto, que además es pequeño.
Y esas poleras con dibujos que nadie conoce, maquero como tú solo y no tienes ni uno, un peso.
No quiero nombrar tus zapatillas, pero ya lo dije, son tan grandes e inútiles por que tú nunca te haz subido a una tabla con ruedas.
Ay maricón, maldito huevón insensible y egoista, si Paquita la del barrio te conociera te escribiría una canción mientras te saca los pelos que dices llamarlos bigotes.
Ay hueón maraco, y ese pelo que parece nido de pájaros con piojos, así como las palomas sin patas y tuertas que andan en la plaza.
Me pusé los zapatos, tenía los pies fríos por que aún era madrugada.
Media ebria, te pegue un combo en la espalda, y mientras corria escaleras abajo te oí toser ahogado, no me importo porqué te olvidaste quien era yo.
nublado por que era madrugada y frio porque era madrugada.
Acurruqué mi cuerpo pálido de frio junto al tuyo,
tan tibio y perfecto.
Al acercar las patitas de empanada que me llevan a caminar por tu ciudad,
corriste los tuyos, flacos y buenosmozos, tiritaste como niñita violada.
Te dije suavemente, con olor a ron añejo bebido vaso a vaso en una fiesta a la vuelta,
"tranquilito, mi amor, es que tengo mucho frio, abrigueme las patitas".
Usé el tono que tanto te gusta cuando regaloneamos en las tardes de pololeo quinceañero,
ése que suena como enfermo mental que aún no sabe que es adulto.
Así me acerqué suavecito, pero tú te enojaste, me insultaste como si fuera un hueón cualquiera,
algunos de ésos con los que te juntas cuando no estás conmigo.
Me enojé, es cierto, pero es que el ron añejo y el frio, y tu maldito humor me sacaron de quisio.
Te mandé a que te devolvierás a la concha de tu madre, a la cual le dije puta porqué eres su hijo.
Ay maricón, que me da rabia tu estilo, tus pantalones sueltos y siempre usados hasta la mitad de tu poto, que además es pequeño.
Y esas poleras con dibujos que nadie conoce, maquero como tú solo y no tienes ni uno, un peso.
No quiero nombrar tus zapatillas, pero ya lo dije, son tan grandes e inútiles por que tú nunca te haz subido a una tabla con ruedas.
Ay maricón, maldito huevón insensible y egoista, si Paquita la del barrio te conociera te escribiría una canción mientras te saca los pelos que dices llamarlos bigotes.
Ay hueón maraco, y ese pelo que parece nido de pájaros con piojos, así como las palomas sin patas y tuertas que andan en la plaza.
Me pusé los zapatos, tenía los pies fríos por que aún era madrugada.
Media ebria, te pegue un combo en la espalda, y mientras corria escaleras abajo te oí toser ahogado, no me importo porqué te olvidaste quien era yo.
martes, 18 de mayo de 2010
El rojo del ojo

Tengo un ojo hinchao, y duele de color rojo,
le otro lo mira triste pidiendole que por favor no siga la luz,
el rojo no tiene fuerzas para darle esperanzas a su amigo urgido.
Duele, duele, duele como si quisera salir su alma,
si, su alma de ojo.
Mi ojo izquierdo tiene una vida completamente distinta a la del derecho,
y eso que son ojos.
Me arde dolor rojo, tiene furia y más furia por sentirse adolorido,
pues arde peor que fuego de cocina.
Resiste ojo, no es hora de nublarse, date un respiro,
piensa en quien amas, que sería si...
piensa en mi sin ti, piensa en el ojo derecho sin ti.
Quedará un vacio, y un feo y oscuro vacio sin ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

