domingo, 13 de septiembre de 2009

Canción


Oscilando entre la venguenza de reconocerme como hombre pensante y las críticas de quienes creen reconocerme como tal, me he vuelto ambigüa ante su mirada.
He dejado que me pisotée, que se cree.
He permitido que su angustiosa vida, amarga y llena de espanto se apodere de mi fuerza. Le he permitido mirarme como basura, como si nunca hubiera importando quien soy.
Que se rescostara en mi cama para olerla. Huele a mi, a lo que niegas y reniegas.
Y vienes aquí para insultar mis pensamientos, los mios y los que me rodean.

Quizás he perdido el brillo, las chispa, la juventud, pero no me averguenzo de quien soy, de como me he construido con los años.
No oculto mis caídas, las balas ni la patadas que también me has dado.
No dejo atrás lo que fui, para renacer como diosa entre los humanos.
Soy hombre como tú y no me averguenzo de quien soy.

Y si consumo drogas hasta hartarme, si me masturbo por las noches y no precisamente pensando en ti.
Si huelo a mierda o a flor, si mis amigos son lo peor, si ya no tengo el mismo rostro, si como en abundancia o me cago de hambre; es cosa mia.

Si esperas que yo sea una princesa, yo siempre supe que eres un sapo y así te quedarías
Y así te amé, te esperé, te pensé y te anhelé.

sábado, 18 de julio de 2009

Basura


Me retuerzo por las gotas de alcohol que quiero beber. Me nublo completa esperando abrir la botella, beber al seco y olvidar mis penas en blanco y negro.
He descubierto en silencio, que no soy nadie, que tengo la mente aislada.
No pienso, ni vivo sin pensar en ti. Que nos hemos vuelto unos desconocidos alcoholicos, detenidos en alguna absurda calle, que no es tuya ni mia. Nos besamos a escondidad.
¿A escondidas de quién? Nosé tú me dices que no quieren que piensen mal.
Ni siquiera pienso yo.
¿Tengo mente?
Quizás la he perdido entre tanto alcohol y polvo blanco, encantador polvo.
¿Echemonos un polvo?
Basura, ya ni me quieres.

He olvidado, como cada noche, que soy hija de alguien.
Que supuestamente hay un par de padres que piensan en mi.
¡Pamplinas!
Soy una hija de la calle, una hija de puta o de perra. Hija de la mierda.

Te ries de mi, pero no entiendes.
Me besas a escondidas, yo ni siquiera quería.
Me dices que quieres estar conmigo, me acorralas en alguna reja de alguna calle.
Los demás caminan a casa y tú me miras a los ojos como siempre lo haces.
A veces creo que me olvidas, por eso aparezco para que me recuerdes.
A veces me llamas por mi nombre, otras veces recuerdas hasta lo más mínimo mio.
Pero no olvidas tratarme como una basura. Y me atrae.

Soy una maldita basura, atolondrada.
Que no tiene sexo por las noches, que se te toca insanamente.

Tarada y desocupada, que olvidó el pasado que no vivirá jamás.
Lo que fui antes, lo fui. Hoy me niego a ser lo que antes dí
Hoy soy una basura enamorada de ti.

Me retuerzo entre los muebles buscando una gota de alcohol para beber, sudo desesperada.
Me esfuerzo un poco con sonrisas suaves para obtener mis ganancias, beber con los amigos y sentirme un poco más llena que el de más allá.

No creo en la tristeza.

domingo, 5 de julio de 2009

Las noches eternamente enfermas


Tengo voces en mi cabeza que me inundan de ideas vagas y dolorosas. Dudo de la verdad, de mi verdad, la que me cree mientras crecía. He olvidado como fui, como actué, cómo viví por tanto tiempo. ¿Amé alguna vez? ahora no lo puedo hacer.

Son fantasmas que me consumen el ser. Me manipulan. En las noches, al cerrar los ojos, aparecen como extraños seres; van desde mis pies hasta el cerebro, me mueven el cuerpo, me rodan el cerebro, me tiritan en los ojos, me hacen hablar y escupir mierda. Tengo fantasmas ocultos, que me han gobernado la mente. Mi cuerpo es inseguro, al estar despierta soy insegura. Cuando duermo aparecen mis vidas, todas las que he vivido, las que viviré y las que no.

Tengo miedo de salir, de encontrarme con gente, de divagar sobre mundos extraños, besar hombres, consumirme en las drogas y fiscalizar alcohol.

Permuto mis vidas por una sola. Tengo miedo de tantas mujeres y hombres que se han instalado en mi mente. Quizás siempre han estado y ahora las oigo. Me he vuelto escazamente paranoica.

Basura de mente, que me hace apretar los dientes, gritar de furia, golpearme contra las paredes en las noches de insomnio, me hagarro el pelo, me lo tironeo como si no fuera mio, balbuceo palabras desconocidas, garabatos grotescos sobre mi, me golpeo el cuerpo. Y nadie lo sabe. A veces me escupo.

Hay veces que busco un poco de vino o algo de alcohol para introducir sueño. Me fumo un pito bien enrolado mientras busco alguna luna por mi ventana. Quemo un cigarro a obscuras de la gente, de mi madre, de mi misma. Lloro pensando en la vida, en lo injusta, lo desafiante y mentirosa, en lo extraña, en como me ha vuelto. Estoy cansada.

El próximo mes, olvidaré a los fantasmas. Quizás se renueven.

miércoles, 1 de julio de 2009

Sexo


En la cama nos lamemos la piel, nos besamos en la boca, nos miramos el iris. Humeda, estás. Me humedeces el cuerpo, el pelo, las manos y los pies. Me excitas, me tientas. Me tienes en tus redes y me frotas. Oh! Dios no dejes que no la ame. Es sencillamente peligrosa y es tan mujer como yo.

Estamos en la cama y me tocas brutamente. Recorres con tus manos mis senos, como si fueras pequeñi y necesitaras de la teta de tu madre. Me succionas la leche que no hay. Molesta. Intentas exitarme con tus gémidos desesperados. Me frotas el entrepiernas. Duele. Duele una vez más. Tus dedos me hacen doler más que tu pene. ¿Qué pene? si pareciera que no tuvieras.

Me estimulo pensando en tu boca, tu boca dulce y tímida. ¿Cómo me tocarías si estuvieras a mi lado? ¿tendrás la piel suave?. Cierro los ojos y veo tus tiernas nalgas, saltan en mi imaginación, te veo correr por la playa desnuda. Me vengo. Aún no, por favor. Quiero tocarte, tocarte como nadie lo ha hecho alguna vez. Besarte el cuello, recorrer tu cuerpo en pelota. Que me toques, me masturbes, me la chupes. Me vengo. Estoy por hacerlo. Tú tan tierna y niña. Tan rica. Me vengo. Quiero penetrarte hasta que grites, hasta que me pidas que pare. Hacertelo hasta no poder más. Me vengo, por la chucha! Y no estás aquí. Mierda, me vengo.

Quiero un hombre. El que sea. Quiero un hombre, no importa quién. Quiero un hombre que me toqué, sin importar su belleza. Un hombre que me bese el cuerpo completo, qué más da si es casado. Quiero un hombre que me penetre, que se sienta dentro de mi. Quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre, quiero un hombre. Lo quiero hoy y aquí. Un hombre.

Nos escuchan, nos ven, nos sienten. Saben que estamos aquí, tramando sexo. Me coqueteas. Yo también lo hago. Me tocas la pierna bajo la mesa. Te toco sobre el pantalón, y lo siento duro. Esperas por mi. Las horas no pasan. Me acaloro. Me miras tentándome. Somo compañeros, tienes polola. El mio está lejos, pero quiero hacerlo contigo. Nos han notado que jugamos. Haz metido tu mano bajo mi falda. Quiero gritar. Tus manos son como las de mi papá. Siento culpa. Me tocas. Te toco. No lo dejes de hacer jamás. Mañana me volveré a sentar junto a ti.

domingo, 21 de junio de 2009

¿?


¿Qué se supone que debemos hacer mientras los demás se matan? ¿Tenemos que quedarnos de pie y aplaudir al asesino? ¿Tenemos que caer de rodillas a llorar por el muerto? ¿Tenemos que continuar la vida aunque el pasado atormente nuestras mentes y corazones? ¿Cree usted en el amor?


Mientras muchos se revuelcan en sus camas con sus amantes, mientras otros hacen el amor desinteresadamente, otros se huelen los peos, los demás se masturban, las señoritas se peinan y maquillan, los padres reclaman por lo mal hijos que somos, los amigos nos piden que los escuchemos, siempre tienen algo que decir; mientras lloran por el amor perdido, por él que las abandonó, por él que murio, por el violador o el asesino. Mientras las güagüas lloran por su teta y los niños se distraen con algún canal infantil; el mundo sigue girando. Al final somos totalmente individuales.


¿Nos tiene que importar que a la mujer vecina le están pegando frente a sus pequeños y que sus gritos son tan fuertes y dolorosos que nos hacen sentir los golpes en la piel, los puñetes, los escupitajos, las patadas, las palabras? o ¿Seguimos jugando con nuestro pelo mientras vemos televisión, le subimos el volúmen a la música, cantamos un poco, nos duchamos, salimos, comemos; total, a las mujeres les gustan los golpes por algo siguen con aquellos hombres maltratadores? ¿Es cosa de cada quien?


¿Será que está bien sexo todos los fin de semanas con la misma persona, a la que vez a escondidas, ese secreto tan bien guardado, ese mismo que tiene novia desde antes de que lo conocieras, una novia que lo ama, que lo piensa y lo espera, que recorta cartulinas rojas en forma de corazoncitos, que le da besitos para demostrarle amor, que quiere pasar todas sus horas con él, que es su único hombre? ¿Y si a la amante no le importa, está mal?


¿Quién dice que la individualidad es mala? ¿Quién explica que las realidades de cada ser son diferentes y que dependiendo de la experiencia vivída crearemos y construiremos nuestra vida?

¿Quién me dice si soy buena o mala, un poco callada o bastante habladora, si soy bonita o fea, si soy flaca o gorda, si valgo la pena o no, si ella es mejor que yo, si soy demasiado llorona o muy fria, si acaso existo?



sábado, 6 de junio de 2009

Guy Bourdin







La belleza fémenina prospera entre las fotos más agresivas de Bourdin. Sin poder olvidar a su madre bellamente pelirroja, busca en delgadísimas módelos su imagen celestial.


Masoquista por excelencia bizarrea en los colores fuertes y en la imagen de la mujer como auténtico ser; resalta el erotismo, en la sensualidad y calidez que sólo puede emanar una fémina. Intenta mostrar el cuerpo don delicadeza, curvando y doblando las extremidades para dar y rescatar lo curvilíneo del cuerpo.

Es casi una burla perfecta a la mujer lo que logra que Bourdin sea un maestro en la fotografía. Una burla siniestra y sensual del corazón y de la bondad que las destaca entre los hombres. Las únicas capaces tener esas miradas enamoradizas de la vida, del hombre, de la mujer, los niños, los arcoiris, los perros, los gatos, el cielo, las estrellas y la luna, el mar y el sonido de los ríos, el olor de las plantas y el suave calor del sol, el calor del sol quemando la piel, la arena, el viento, la nieve, la ropa, los zapatos, los celulares y la música, el color de pelo, de ojos, las tetas,las váginas y los penes, el fránces y el italiano, el español y los rubios, la playa y el verde, el rojo pasión, los corazones y peluches, las rosas y los claveles, los anillos, collares, pulseras, las carteras, escribir y leer, las matemáticas, los sombreros y las gáfas, bailar y cantar, las guitarras y los olores, el café y los cigarros, los pasteles, las verduras, el agua, el pan, la carne y el fuego. Las únicas que aman y odian con el corazón.

Bourdin es agresivo y repulsivo pero exquisito.

miércoles, 3 de junio de 2009

Niños


Mientras por lo cielos caen aviones derrotados por rayos, relámpagos y truenos; las niñas juegan a hacer casitas entre frazadas y quitasoles, los perros se lamen sus órganos y las palomas le cagan las cabezas a las personas que pasan aceleradas escondiéndose de las pestes.


Qué bonito es ser niño, ser perro y pájaro, tener la mente inocente y un poco descuidada o despreocupada. No creer en política barata, ni tener que pagar universidades católicas apóstolicas romanas que le chupan los pies a "Dios" o a los curas que se calientan con los mismos niños que arman casitas o que gritan sin parar cuando juegan. Oh! asquerosos viejos rufianes y católicos.


La Gabriela Mistral decía que los niños hacian que el mundo sonriera, que las sociedades cambiarán y que el futuro fuera divertido. Pero se pierden, hasta en telenovelas, creyendo que todo lo saben, que el mundo lo tienen en sus manos, que nada es más importante que un ícono de msn. Esos niños que cambiarían el mundo, que lo renovarían; son los que hoy lo destruyen lo queman y contaminan con su actuar de niño pobre queriendo ser rico y de niño rico actuando como maliante. Es mejor que no crezcan.


Que enfermo es ver como cinco " pendejos" le pegan a un hombre en la calle, yo creo que ni sabían que era boliviano, pero lo pegaron igual, lo levantaron de su andar, lo asaltaron, lo humillaron, lo maltrataron, lo tiraron como un envoltorio de chicle pasado a dos en uno. Pobre boliviano, idiotas pendejos decerebrados. Mejor se hubieran quedado como niños, de esos que juegan fútbol soñando ser jugadores de un gran equipo o como niñitas teniendo a sus güagüas peladas en coches pequeños afuera de sus casas.


"Esos piecesitos de niños" diría la Mistral, esos niñitos que se toman a la Mistral con un poco de coca cola y hielo. Esos piecesitos de niños que pegan patadas en la cabeza capaces de matar. Ni siquiera se les puede denunciar por que demandan, no saben lavarse el poto pero saben demandar y se masturban con Yingo o se creen alternativos con el Diario de Eva.


Malditos pendejos, creyentes de basura, camada de tontos decerebrados, que bailan con las Divinas y se pelean por ser como la "Feña".


¿Dónde están las pelotas de colores, el profesor Jirafales y Doña Florinda, el Guru - Guru, los chispop, los Supercampeones y Sailor Moon? ¿Adónde se fueron los besos tímidos y cuándo llegaron los bebes a los trece años? Recuerdo el chiste tonto de decirle a un compañero: "cuando repartieron cerebros olvidaron el tuyo", parece que esta vez se olvidaron de varios, pendejos de mierda ya ni siquiera Michael Jackson los toca!